jueves, 29 de septiembre de 2011

De Loco a Loco (y escribo, que no es poco)

Ha pasado exactamente una semana desde mi primera entrada, ¿recordáis aquella noche fatídica en "Loco bar"? Pues aquí sigo, en el mismo sitio que hace una semana, con tantas cosas que contar que no sé por donde empezar.

Empezaré por lo rollo, papeleo y uni. Este país será todo lo civilizado que queráis, pero tener que registrarse en el ayuntamiento y en la policía (te cobran, y si no lo haces, multón) es exagerado... ¡qué control, madre mía! Además, nos hemos hecho la tarjeta erasmus, el registro en la uni, hemos firmado el contrato de la residencia, y ya tenemos móvil y abono transporte del semestre. ¡Ah! y me he apuntado a un curso de alemán, um mein deutsch zu verbessern.

[Inciso: en un principio pretendía hacer esto completamente anónimo, pero entre la oferta de noticias y la demanda de cotilleos, creo que va a ser imposible no nombrar a nadie, ni no poner fotos donde se vean caras, así que si alguien tiene copyright o se pica, que lo diga (o que ajos coma)].

Bueno, pues con tanto papeleo, Cogollis (mi compañera de piso y gran amiga, rompiendo el anonimato) y yo fuimos a nuestra uni. La Vetmeduni (Veterinärmedizinische Universität Wien -qué bien suena, ¿eh?-) es enorme, el sueño de cualquier estudiante de veterinaria que lo sea con pasión. Nos encantó. Hacía muchísimo, pero muchísimo tiempo que no tenía ganas de estudiar, pero realmente motiva. Pues si eso pasa con mi uni, no os quiero ni contar a los que estudian en la Uni Wien. Está en todo el meollo, o como diríamos para vacilar a mi "compi", en el cogollo de la ciudad. Además es IM-PRESIONANTE: típico edificio antiguo, bien cuidado, con muy buen ambiente... fijaos en el patio (con Cogollis e Inés en la primera, y en la segunda Anto, Miguel y Cogollis):

  

¡Qué envidia! Sana, pero envidia. Me consuela pensar que está cerca de mi curso de alemán y me pasaré por mi amadísimo patio universitario a tomar un refrigerio.

El resto de actividades son salir, visitar y hacer algo de vida en la resi.
No paro. En ningún momento estoy sola, más que (desgraciadamente supongo) cuando me voy a dormir. El otro día incluso ni eso, porque como Alba, vet también, no tiene todavía resi y no tuvimos tiempo de "alquilar" una cama, pues nada, las tres en dos colchones. Fue gracioso, al menos para mí, creo que Cogollis me quiso matar unas cuantas veces a lo largo de la noche. En el fondo nos amamos.
La vida en la resi la hacemos en común y nos va bastante bien. Nos llevamos con la misma gente y tenemos los mismos gustos musicales y culinarios, lo que es fundamental:


A pesar de que sí, comemos cosas de este estilo, también como un montón de mierdas (con perdón) y voy a volver a Madrid rodando. Avisados estáis. 

A parte de cocinar y cantar como descosidas mientras nos lavamos los dientes o nos arreglamos para salir, recibimos y hacemos muchas visitas. Me encanta pulular por las habitaciones, y en un minuto, nos reunimos unos cuantos con una facilidad pasmosa. Y no me refiero a cuando quedamos en una habitación en concreto para beber (ayer tocó la mejor, la de Cogollis y mía, la 65). Es como vivir en una casa enorme, ya voy hasta en pijama por la vida (¿dónde quedó mi bata?)

Respecto a salir... pues salir. Todo el mundo entiende lo que es, ¿verdad? Entre semana el horario es de 7 a 12, porque cierran el metro y se madruga al día siguiente. Pero los fines de semana el horario es más español, y los precios mucho más altos: el otro día pagamos 12 euros sin consumición para entrar en el "Couture", por ejemplo. El plan de entre semana es el que ya comenté, que empiezan las copas baratísimas, son "fiestas erasmus": lunes en "Ride Club" y miércoles en "Loco Bar", en éste último hay karaoke:

Os presento a Ane (los demás, no os pongáis celosones, todo se andará). Bueno, como se ve en la foto, no nos motivamos nada de nada, no lo damos todo y lo pasamos fatal. 
Veamos otra muestra de ello:


Esta foto la pongo en tamaño extra grande, para que se aprecie con claridad cada detalle: Lau e Inés, las recién estrenadas compañeras de piso, mantenían una apasionante conversación. A Ane y Cogollis (que no sé que narices hacía) ya las conocéis, y las otras dos son "las Crises", bueno Cris y Caste, mejor. A Lau (la que hablaba con Inés) no se la ve, menos mal, porque tiene un ojo pipa. Entre el ojo y lo que les dice a los señores en el metro, da bastante miedito (ya empiezo a meterme con la gente, ¡qué felicidad! ¿No eras tú, Lau, la que quería "chicha"?)

Otro ejemplo:
  
Aquí salimos Carlos (abajo), Álvaro (cuadros), Rafa (el presidente de la resi, también de azul) y las tres motivadas.
Me encantan estas noches. Conoces gente a mansalva, y como vas con un par de copas, la conversación es de un fluido que asusta, sea el idioma que sea. Ayer conocí a un alemán que se va mañana a Munich y el motivado me ha dicho por facebook que puede volver en un par de meses para quedar. La gente está de la olla completamente...

Bueno, en resumen, que lo paso teta.

Estaba pensando en escribir de lo que me queda pendiente, las visitas (y el picnic de hoy), pero creo que es suficiente. Además, estoy cansada y me duele la garganta (de la sequedad y el karaoke de ayer).
Prometo una entrada cultural pronto. Sé que estáis ansiosos de leerla. Gute Nacht mis queridos.





sábado, 24 de septiembre de 2011

Primer viaje: Bratislava

Sí, sé que es un poco locura haber hecho ya el primer viaje cuando apenas me he instalado, pero diré en mi defensa que Bratislava está a 60km, se tarda una hora y se puede ver en una tarde.
Todo surgió la noche anterior, cuando en una reunión en mi habitación alguien propuso irnos la tarde siguiente (la que hoy es la tarde de ayer). ¡Pues dicho y hecho! Cogimos el tren en la estación sur y allí que nos plantamos un grupo de 13 personas imposible de manejar y que hacía perder la paciencia a nuestros líderes:

Mis infitos agradecimientos, porque he de confesar que he cambiado completamente el chip de mi cabeza, y a lo único que me dedico es a seguir al rebaño como buena oveja recién transformada (alucinante, ¿eh?) Pues eso, que muchas gracias a los que saben el lugar y la hora del tren, lo que hay que visitar, lo que hay que comer, etc.

¡La comida! ¡Aquello sí que fue una aventura! La verdad es que encontrar a las tres y media de la tarde un sitio donde nos diesen de comer a 13 un plato de comida típica fue un verdadero parto (yo, por supuesto, me seguía dejando llevar). Y, por fin, uno de los líderes encontró un sitio donde estábamos apretaditos, pero comimos, que era lo importante. Estos eslovacos comen unas cosas muy... densas. Tomamos una pasta de harina, tipo spaeztle, con chucrut (col agria, "sauerkraut" en alemán) y también un plato de gnocchi de patata con queso y bacon. Diferente, pero rico para mi gusto. 
Después, ya eran las cinco de la tarde, decidimos que ya habíamos vagueado suficiente, y nos echamos a andar. 
La ciudad, otra de las ciudades del Danubio, tiene un centro histórico muy bonito y agradable de pasear. El castillo lo vimos desde lejos, y la vista del río también merece la pena. La parte del centro está muy cuidada, pero los alrededores de la estación y hacia fuera están un poco machacados. A mí la ciudad me gustó (¿si digo que me encantan las cúpulas de cobre oxidado me dejáis de hablar por cachofriki? en serio, como en España no se ven, ¡me encantan!)

La vuelta y la noche fueron un poco más paliza, porque yo estaba derrotada. Pero nada, al llegar, duchita express, habitación 26 para beber un poquillo y luego al "Couture". Pero esa es otra historia, que, obviamente, ya os contaré.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Primer despertar

Efectivamente, lo del erasmus es una "experience". Y llevo un día (¡menos incluso!)

Es la primera vez en mi vida que duermo vestida (mentira, segunda, pero la Oktoberfest no cuenta). Pero vestida vestida, ¿eh? Con vaqueros y camiseta (no me acuerdo del momento en que alguien me quitó los zapatos).
Perdón, perdón; que antes de contar nada os tendré que poner en situación:
El vuelo, la llegada, la resi... todo genial. La Molke (mi resi) tiene ambientazo. El primer día ya conocí a muchísima (pero MUCHÍSIMA) gente, de todos lados: de Hungría, de los Estates (como dicen ellos), de Portugal, de Italia, etc. Todo el mundo es encantador, la felicidad flota en el ambiente. Es estar en un mundo aparte de buenrollismo y fiesta. Vamos, felicidad absoluta.
Y nada, al llegar fuimos a hacer la compra e hicimos recadillos varios. Hablo en plural por mi compañera de piso, también encantadora y a la que (¡por supuesto!) di la brasa ayer diciéndole un montón de ñoñadas. Ahora vamos a hacernos tarjetas varias y demás chorradas.
Y ya paso de enrollarme con tonterías, llega el momento clave e importante, LA NOCHE (que ni es noche ni nada porque a la UNA estaba en la cama cual angelote, después de beberme el Ebro y vomitar la cena -empiezo bien, lo sé... sólo diré que la culpa fue del chachachä-). Esto es horario europeo 100%, señoras y señores. A las siete de la tarde ya estaba cenada y con un vaso cargadito en la mano (amo este horario, si si si). El plan es beber en la habitación de alguien y luego salir .
Ayer fuimos al "Loco Bar", donde las copas empiezan A 50 CÉNTIMOS y va subiendo el precio a medida que pasan las horas hasta los 4 euros. Por supuesto, todo erasmus. De todos sitios, pero eramus. Y como nadie tiene ni chute de alemán, hablamos en inglés. Eso está muy bien, pero claro, yo con las copas me creía Shakespeare. Y sí, superé mi récord de locuacidad. De verdad, hablé hasta con las puertas (ya sabéis que se me da muy bien...)
El caso es que con la tontería de las copas baratas me agarré una moña tremenda. Con esa tontería y con la que llevaba yo encima, que me pongo histérica de la emoción y ya no hay quien me frene.
Y poco más. Como ya he dicho, la gente simpatiquísima, no tengo ni una mísera queja. Felicidad máxima.
Os seguiré contando mi WienExperience, mi AustrianExperience, mi ErasmusExperience.
Lazy Daisy