Me encanta hacer click en "nueva entrada". Me encanta pensar qué tengo que contar, cómo se va a llamar o qué música voy a escuchar mientras la escribo. Ahora mismo escucho "better together", pero sigo sin saber título y contenido. ¡Tengo muchas cosas pendientes! ¡Qué agobio!
Para empezar, el buen tiempo se acabó. Viernes y sábado fueron dos días de lluvia permanente. Habrá que empezar a acostumbrarse, habrá que decir adiós a comer de picnic o a patearse la ciudad. Bueno, se puede patear con -15º, pero no es nada agradable (supongo).
Con estas fotos digo adiós al buen tiempo. Son de la semana pasada, de un día que comimos en el parque del ayuntamiento, y anduvimos por todo el centro hasta la explanada de los museos (Museums Quartier), y allí estuvimos tiradas media tarde. Olvidaos de estas mangas cortas y este cielo azul.
¡Esta semana hemos empezado la uni! Y muy bien. No hemos ido todos los días... bueno, vale, sólo hemos ido dos de cinco... pero en defensa de Cogollis y mía, diré que es una asignatura facilísima, que ya hemos hecho en Madrid y nos han recomendado ir de oyentes. No tenemos ni examen ni nada. Así que nada de regañarnos. Uno de esos días que fuimos, metieron una vaca en clase. UNA VACA. EN CLASE. Y ahí estábamos, cien personas sentadas en un aula magna gigantesca y abajo del todo, la profesora explorando una vaca. OLÉ.
Por lo del idioma, bueno, menos mal que este martes empiezo las clases de alemán, porque si no... chungo, chungo.
También ha sido una semana de fiesta. Y ha sido una locura. El lunes fuimos al Ride Club, como siempre, y genial. ¡Algunas pillaron y todo! El miércoles las chicas decidimos que en vez de ir a Loco íbamos a bailar, pero en una clase de "aerobic latino". Un plan más saludable. Además de cantar "torero", sudamos como pollos y nos reímos como enanas.
Jueves, viernes y sábado fueron días de fiestas erasmus. BRUTAL. Yo alucino. ¡En España no se organizan fiestas a erasmus en un palacio antiguo, ni en un barco! Ésta última fue el jueves, y allí estábamos todos, y cuando digo todos, me refiero a todos los erasmus de Viena. Estuvo genial. El barco anclado en río, y dentro lo dimos todo. ¡Algunos incluso salieron remando! Aquí dejo pruebas de la locura (por ejemplo, en la cara de Inés en ambas fotos):
El viernes, fiesta en un palacio. Si en el barco había gente, en el palacio ya ni os cuento. Fue demasiado agobiante para mí. Pero aún así lo pasamos bien. Mucho caos, eso sí, el sitio increíble: era un edificio oficial (no sé de qué), con unos ventanales enormes, sus cuadros, sus cortinas... y sus focos de neón.
El sábado hicimos cena de chicas (Rafa es una mujer más). Inés y Lau hicieron el pollo de las fajitas, Cogollis las tortillas, las Crises el guacamole y yo la mousse de chocolate. Todo riquísimo chicas, ¡somos todas unas chefs!
Después de la cena de chicas, nos fuimos a la última fiesta erasmus de la semana, gracias al cielo hoy no hay nada. Fuimos al Elyseum, un sitio que está chulísimo. Muy fashion, como una bodega, subterráneo. Y otra vez lo pasamos genial.
A todo ésto, Inés había preparado
[Inciso: acaba de saltar la alarma de incendios. Os pongo en situación: en la Molke no se pueden hacer determinadas cosas, como usar la función "grill" del microondas o cocinar con las puertas de las habitaciones abiertas. Si lo haces, corres el riesgo de que salte la alarma de incendios. Resultado: pagas una multa de 550 EUROS, nada más y nada menos. Total, que acaba de saltar mientas escribía la palabra "preparado", he dejado todo y me he encontrado una juerga en el pasillo. Esto es la monda. Como la alarma salta fácilmente (una tostada en este caso), la gente estaba en el pasillo haciendo coñas como "¡la tostada más cara de la historia!" o "Free bbq in the 5th floor!". Un día nos quemamos todos vivos, no digo más. Sigo.]
A todo ésto, Inés había preparado para nuestro día de resaca (hoy domingo) un tour por Viena, el tour de Otto Wagner, un arquitecto austriaco. Así que hemos quedado a las 3.30 en el hall, abrigaditos (unos más que otros), listos para patear con 10ºC. Cuando hemos llegado a Karlplatz, todavía no hacía frío. Pero a medida que ha avanzado la tarde, se ha levantado un viento helador que nos ha obligado a meternos en el Café Museum, típico café vienés. Pero bueno, la tarde ha sido genial, hemos visto los pabellones del metro, y más cosas, no todo de Wagner: Secesión, Karlskirche... Me despido con fotos de hoy, que ha sido muy chachi, a pesar del frío. Lo dicho: bye bye summertime.