lunes, 24 de octubre de 2011

Viaje de locos vol.3: road trip

Creo que tenemos una flor en el culo (perdón por la expresión), porque todo lo que organizamos a última hora sale bien. No, PERFECTO. El viaje que organizamos deprisa y corriendo el jueves ha salido a pedir de boca. Fuimos 7 en una furgoneta que alquilamos: Ane, Cogollis, Egle, Salva, Carlos, Álvaro y yo. Salimos el sábado temprano desde Viena, y fuimos a Salzburgo, aunque en el camino paramos en Melk. (Eso es lo genial del coche, que te da una libertad que no tienes si vas en tren).
Melk tiene una abadía muy bonita, estuvimos una horita dando un paseo y saltando un poco.




Luego Salzburgo, porque ninguno lo conocía. A pesar de que es precioso, me sale Salzburgo por las orejas, así que no diré nada más.




Y el último destino del sábado fue Sankt Gilgen, donde dormimos en el albergue juvenil. Nos dieron una habitación de 10 para los 7, así que perfecto. Tuvimos un problemilla con las sábanas (imaginad mi crisis, con lo maniática que soy para eso), pero se solucionó rápidamente. Sankt Gilgen es un pueblecito diminuto, pero con un "International School" importante, así que el bar del pueblo estaba lleno de niños escapados del internado. Regateamos, y en vez de cinco euros, pagamos sólo tres por una barra libre de cerveza (¡qué morro tenemos!) Todo esto después de jugar a juegos típicos de beber, en los que acabaron Álvaro y Ane pintados, y Egle, Cogollis y Ane metiendo un pie en agua helada durante cinco segundos (no sabéis que maldito frío hacía). La noche genial, aunque estábamos agotados.

El domingo amaneció a ritmo de Danza Kuduro y "mami Gabi" despertando a todo el mundo, porque el "check out" era a las nueve. La verdad es que despertarse tan temprano es duro, pero la vista del lago y la niebla mañanera era realmente imponente, merece la pena.



Hallstatt fue la última parada. Todos coincidimos en que es el sitio más bonito en el que hemos estado nunca. Es el pueblo perfecto. Pequeño, cuidado, al pie de las montañas y en un lago. Se parece a Sankt Gilgen pero mejor. Allí comimos, paseamos y volvimos a saltar otro rato.





Me despido con un video (que vale más que mil imágenes y palabras), que hemos hecho entre las tres esta tarde. Lo dicho, un viaje perfecto.

domingo, 16 de octubre de 2011

Repaso semanal


Hoy algunos de aquí lo comentábamos y mirando hacia atrás, efectivamente sí, ha sido una semana intensa intensa. Voy por días:

Lunes: en el lugar e igual de bien que siempre. ¡Viva Ride! En esta ocasión quise matar a Antonio, porque "perdió" 50 euros, que buscamos por los suelos durante un buen rato. Luego resultó que estaban en su armario. Inteligencia máxima.


Martes: empecé el curso de alemán. De eso no me apetece mucho hablar, estoy en un nivel alto y bastante deprimida, porque es durísimo y si no soy la última, soy la penúltima. Bueno, me dicen por aquí que así aprendo más. De momento, esta tarde de domingo le he dedicado tres horitas a verbos y declinaciones... a ver si cojo ritmo. 

Miércoles: ¡Día de la Hispanidad! Había que hacer algo, así que mi compi y yo invitamos a la gente a la 65 (la mejor habitación de mundo), a unas tortillas, que hicimos Inés y yo, y a unos ibéricos que siempre los pone mi Cogollis amada, (también conocida como la morcillera de Burgos). El discurso lo hizo Miguel. Vamos, todo como debe ser... excepto por un pesado italiano, que vio la puerta de mi habitación abierta, se metió y casi hasta hoy.



Jueves: PRATERDOME. Creo que nunca os he hablado de este sitio. Bueno, pues no tiene desperdicio. Empezaré diciendo que es la primera vez en mi vida que me pagan por salir (y no será la última). Ésto funciona así: llegas a un macrodiscotecote con varias salas, gogós y hasta una mesa de poker. A la entrada, te hacen una foto (para fichar, en plan mafia) y te dan una tarjeta con saldo gratis. En el caso del jueves eran 20 euros, que te regalan para que te los gastes en lo que quieras (de bebida, claro). Vamos, que como las copas están a cinco euros, me tomé cuatro gin-tonics gratis. Está genial pensado, porque más de uno va dando y dando la tarjeta, más cocido que un huevo, y a la salida... ¡ZASCA! A pagar un pastizal. Y no te quiero ni contar el follón que es si la pierdes... La noche estuvo genial. Las fotos, como siempre, la monda.


Viernes: Pf, ¡el viernes..! Vaya moña llevábamos todos. La fiesta no tenía nada de especial, era en la universidad TU, ciegos y con las spice girls de fondo. Pero lo pasamos genial. Rafa y yo protagonizamos uno de los momentos que recordaremos todo el erasmus (y toda la vida también). Todavía me sigo riendo. Y el moratón de mi trasero tiene pinta de que se va a poner verde. ATENCIÓN AL MOMENTO ESTELAR.


Después de perder la poquísima dignidad que aún me quedaba, sigo.

Sábado: día de resaca y de ver Aladín en la habitación de Carlos. Nada, un día resacoso perfecto.

Domingo: ¡Excursión! Cogollis, Miguel, Antonio y yo nos hemos ido a Kahlenberg, una montaña a las afueras de Viena, con rutas para hacer senderismo y unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Nos hemos llevado la comida y ha sido un día chachi. Lo único... el frío. Esto ya se empieza a notar de verdad. Suerte que llevaba guantes, gorro y toda la pesca. 








¡Fin de la semana! ¡Besos a todos!

sábado, 8 de octubre de 2011

Bye bye summertime

Me encanta hacer click en "nueva entrada". Me encanta pensar qué tengo que contar, cómo se va a llamar o qué música voy a escuchar mientras la escribo. Ahora mismo escucho "better together", pero sigo sin saber título y contenido. ¡Tengo muchas cosas pendientes! ¡Qué agobio!

Para empezar, el buen tiempo se acabó. Viernes y sábado fueron dos días de lluvia permanente. Habrá que empezar a acostumbrarse, habrá que decir adiós a comer de picnic o a patearse la ciudad. Bueno, se puede patear con -15º, pero no es nada agradable (supongo).
   


Con estas fotos digo adiós al buen tiempo. Son de la semana pasada, de un día que comimos en el parque del ayuntamiento, y anduvimos por todo el centro hasta la explanada de los museos (Museums Quartier), y allí estuvimos tiradas media tarde. Olvidaos de estas mangas cortas y este cielo azul.


¡Esta semana hemos empezado la uni! Y muy bien. No hemos ido todos los días... bueno, vale, sólo hemos ido dos de cinco... pero en defensa de Cogollis y mía, diré que es una asignatura facilísima, que ya hemos hecho en Madrid y nos han recomendado ir de oyentes. No tenemos ni examen ni nada. Así que nada de regañarnos. Uno de esos días que fuimos, metieron una vaca en clase. UNA VACA. EN CLASE. Y ahí estábamos, cien personas sentadas en un aula magna gigantesca y abajo del todo, la profesora explorando una vaca. OLÉ.
Por lo del idioma, bueno, menos mal que este martes empiezo las clases de alemán, porque si no... chungo, chungo. 


También ha sido una semana de fiesta. Y ha sido una locura. El lunes fuimos al Ride Club, como siempre, y genial. ¡Algunas pillaron y todo! El miércoles las chicas decidimos que en vez de ir a Loco íbamos a bailar, pero en una clase de "aerobic latino". Un plan más saludable. Además de cantar "torero", sudamos como pollos y nos reímos como enanas.

Jueves, viernes y sábado fueron días de fiestas erasmus. BRUTAL. Yo alucino. ¡En España no se organizan fiestas a erasmus en un palacio antiguo, ni en un barco! Ésta última fue el jueves, y allí estábamos todos, y cuando digo todos, me refiero a todos los erasmus de Viena. Estuvo genial. El barco anclado en río, y dentro lo dimos todo. ¡Algunos incluso salieron remando! Aquí dejo pruebas de la locura (por ejemplo, en la cara de Inés en ambas fotos):




El viernes, fiesta en un palacio. Si en el barco había gente, en el palacio ya ni os cuento. Fue demasiado agobiante para mí. Pero aún así lo pasamos bien. Mucho caos, eso sí, el sitio increíble: era un edificio oficial (no sé de qué), con unos ventanales enormes, sus cuadros, sus cortinas... y sus focos de neón. 

El sábado hicimos cena de chicas (Rafa es una mujer más). Inés y Lau hicieron el pollo de las fajitas, Cogollis las tortillas, las Crises el guacamole y yo la mousse de chocolate. Todo riquísimo chicas, ¡somos todas unas chefs!



Después de la cena de chicas, nos fuimos a la última fiesta erasmus de la semana, gracias al cielo hoy no hay nada. Fuimos al Elyseum, un sitio que está chulísimo. Muy fashion, como una bodega, subterráneo. Y otra vez lo pasamos genial.


A todo ésto, Inés había preparado 

[Inciso: acaba de saltar la alarma de incendios. Os pongo en situación: en la Molke no se pueden hacer determinadas cosas, como usar la función "grill" del microondas o cocinar con las puertas de las habitaciones abiertas. Si lo haces, corres el riesgo de que salte la alarma de incendios. Resultado: pagas una multa de 550 EUROS, nada más y nada menos. Total, que acaba de saltar mientas escribía la palabra "preparado", he dejado todo y me he encontrado una juerga en el pasillo. Esto es la monda. Como la alarma salta fácilmente (una tostada en este caso), la gente estaba en el pasillo haciendo coñas como "¡la tostada más cara de la historia!" o "Free bbq in the 5th floor!". Un día nos quemamos todos vivos, no digo más. Sigo.]

A todo ésto, Inés había preparado para nuestro día de resaca (hoy domingo) un tour por Viena, el tour de Otto Wagner, un arquitecto austriaco. Así que hemos quedado a las 3.30 en el hall, abrigaditos (unos más que otros), listos para patear con 10ºC. Cuando hemos llegado a Karlplatz, todavía no hacía frío. Pero a medida que ha avanzado la tarde, se ha levantado un viento helador que nos ha obligado a meternos en el Café Museum, típico café vienés. Pero bueno, la tarde ha sido genial, hemos visto los pabellones del metro, y más cosas, no todo de Wagner: Secesión, Karlskirche... Me despido con fotos de hoy, que ha sido muy chachi, a pesar del frío. Lo dicho: bye bye summertime.









lunes, 3 de octubre de 2011

Viaje de locos vol.2: Salzburgo

Esto de escribir un blog es estresante, ¿eh? Después de la última entrada, tenía pendiente una de Viena (lo que es la ciudad), cultural 100%. Pero no he tenido tiempo, y ahora me parece más lógico escribir sobre el viaje a Salzburgo porque Viena la seguiré investigando. Lo siento, tendréis que conformaros ahora con descubrir la ciudad de Mozart y no la de Sisí. También queda pendiente mi primer día de universidad en alemán, que es toda una "experience". No se me olvida, versprochen.

En el erasmus parece que si no planteas las cosas a la locura, no surgen. Pasó lo siguiente: alguien, en un momento del viernes dijo "¿por qué no nos vamos mañana a Salzburgo?" Y a unos cuantos locos de remate nos pareció buena idea. El sábado, a las 12 y con resaca, nos reunimos en uno de los "meeting points" estrella, la 26, de Inés y Lau, y después de muchas dudas, de replantear el viaje para otro "finde", de estar a punto de echarnos atrás por no tener nada reservado, alguien volvió a decir: "¡¡VENGA!! ¡¡VÁMONOS!!". Y nos fuimos.

Salzburgo está en la región de su mismo nombre, y está a tres horas de tren de Viena. De todas maneras, Rafa y yo lo indicamos perfectamente en el mapa, para que os situéis.




Fuimos siete y, gracias a Clotilde (francesa), el viaje fue "en inglés". [Lo pongo entre comillas porque hicimos (y hacemos) unas mezclas y unas traducciones literales bastante preocupantes. A Inés se le escapó "giraflower" en vez de girasol, no os digo más].
Además, en este viaje se estrenan nuevos roles: Inés y Caste en el papel de guías (la líder motivada siempre será Cris) y a pesar de que alguno más quería guiar a la manada, no lo lograba:

 


Una de ellas (la más "friki", adivinad quién) nos descubrió Salzburgo con su toque personal: ¿Sabíais que "Sonrisas y lágrimas" está basada en una historia real? ¿Y que parte se rodó en Salzburgo? Visitamos algunos lugares de la peli, y la verdad es que nos recreamos bastante, moló.


A lo largo del viaje tuvimos suerte en algunos aspectos: tiempo y alojamiento. Nos hizo un tiempazo, y en el puesto de información de la estación nos reservaron hotel (de puro milagro) y tras pelearnos por las habitaciones (nadie quería dormir con "Gabisaurius", pobre de mí, moriré sola), dejamos las cosas y fuimos a cenar. En ese otro aspecto no tuvimos tanta suerte... nos timaron, basicamente. Entramos en un chino que ponía "all you can eat", y claro, puedes comer todos los "noodles" que quieras, pero pagándolos, como bien nos dijo el camarero con ironía. Acabamos a gritos, pero lo pasamos bien.

El domingo fue el día de patear, patear y patear. Salzburgo es una maravilla. Está lleno de mis amadas cúpulas verdes, o como dije en un momento glorioso: "acebollated green cuples" (¡tienen forma de cebolla! ¡ay, cómo me gustan! Nadie pretenderá que, con el "mix" de idiomas, sea capaz de decirlo bien espontánemente, ¿no?) Bueno, volviendo a la ciudad: nos encantó. A pesar de ya haber estado, da gusto volver a ver las vistas espectaculares desde lo alto de la fortaleza o pasear por los jardines del Palacio Mirabell. Como Salzburgo fue gobernada por arzobispos, fueron edificando la fortaleza, la residencia, la catedral... es una ciudad con mil cosas que ver, todo estilo barroco (¿no, guías?)


 
Esa cúpula grandota (no "acebollated") es la Catedral, muy espectacular. La ciudad es pequeña, se recorre perfectamente a pie. Está separada en parte antigua y nueva por el río, y la parte antigua está llena de callejuelas y galerías con tiendas totalmente auténticas. Además, está todo muy cuidado.

Como aquí nació, vivió y murió Mozart (hizo también un monto´n de cosas idecentes, según dicen las malas lenguas), toda la ciudad está plagada de cosas suyas: la casa donde nació, la casa donde vivió, la casa donde vivió su mujer cuando se quedó viuda... El bombón típico son las "Mozart kügel" o "bolas de Mozart", que tienen praliné y pistacho, ñam. Aunque lo parezca, luego no estaba todo tan "Mozartizado".




El viaje merece la pena totalmente. La ciudad, insisto una vez más, preciosa. Y la compañía increíble también. Así da gusto. Le doy un 10, ni el maldito chino timador me va a amargar un mínimo la experiencia.

Adoro estos viajes-locura-aventura, siempre sale todo bien y se disfrutan más por la adrenalina. Relataré el siguiente y todo lo que me queda pendiente.