jueves, 22 de septiembre de 2011

Primer despertar

Efectivamente, lo del erasmus es una "experience". Y llevo un día (¡menos incluso!)

Es la primera vez en mi vida que duermo vestida (mentira, segunda, pero la Oktoberfest no cuenta). Pero vestida vestida, ¿eh? Con vaqueros y camiseta (no me acuerdo del momento en que alguien me quitó los zapatos).
Perdón, perdón; que antes de contar nada os tendré que poner en situación:
El vuelo, la llegada, la resi... todo genial. La Molke (mi resi) tiene ambientazo. El primer día ya conocí a muchísima (pero MUCHÍSIMA) gente, de todos lados: de Hungría, de los Estates (como dicen ellos), de Portugal, de Italia, etc. Todo el mundo es encantador, la felicidad flota en el ambiente. Es estar en un mundo aparte de buenrollismo y fiesta. Vamos, felicidad absoluta.
Y nada, al llegar fuimos a hacer la compra e hicimos recadillos varios. Hablo en plural por mi compañera de piso, también encantadora y a la que (¡por supuesto!) di la brasa ayer diciéndole un montón de ñoñadas. Ahora vamos a hacernos tarjetas varias y demás chorradas.
Y ya paso de enrollarme con tonterías, llega el momento clave e importante, LA NOCHE (que ni es noche ni nada porque a la UNA estaba en la cama cual angelote, después de beberme el Ebro y vomitar la cena -empiezo bien, lo sé... sólo diré que la culpa fue del chachachä-). Esto es horario europeo 100%, señoras y señores. A las siete de la tarde ya estaba cenada y con un vaso cargadito en la mano (amo este horario, si si si). El plan es beber en la habitación de alguien y luego salir .
Ayer fuimos al "Loco Bar", donde las copas empiezan A 50 CÉNTIMOS y va subiendo el precio a medida que pasan las horas hasta los 4 euros. Por supuesto, todo erasmus. De todos sitios, pero eramus. Y como nadie tiene ni chute de alemán, hablamos en inglés. Eso está muy bien, pero claro, yo con las copas me creía Shakespeare. Y sí, superé mi récord de locuacidad. De verdad, hablé hasta con las puertas (ya sabéis que se me da muy bien...)
El caso es que con la tontería de las copas baratas me agarré una moña tremenda. Con esa tontería y con la que llevaba yo encima, que me pongo histérica de la emoción y ya no hay quien me frene.
Y poco más. Como ya he dicho, la gente simpatiquísima, no tengo ni una mísera queja. Felicidad máxima.
Os seguiré contando mi WienExperience, mi AustrianExperience, mi ErasmusExperience.
Lazy Daisy

2 comentarios:

  1. gaaab suena genial! jajaj tengo q decirte que la felicidad absoluta esa tb me ha tocado a mi, y creo q a carola tb.... esta gente vive en una nube!

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  2. Ay...cada día que pasa me apetece más estar ya allí!!!

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